Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta imaginación

Cómo mi imaginación convirtió a mi jefa en una fantasía

Imagen
Cómo mi imaginación convirtió a mi jefa en una fantasía No me pregunten cómo una simple conversación entre amigos hizo que un recuerdo especialmente vergonzoso saliera de lo más recóndito de mi memoria. Bueno, aquí va la cuestión. Mi ex jefa es lesbiana. Bueno, tal vez. Nunca me lo dijo. Nunca vi pruebas reales. Solo mi intuición: esa que llega sin evidencia, pero con una confianza ofensiva. Como aquella vez que mi intuición me juraba—con tono de oráculo—que algo pasaba con aquel chico… y él, bueno, al final estaba interesado en mi mejor amiga. Ahora que lo pienso, parece que mi intuición solo funciona cuando no le pido pruebas. En fin. Y no es que tenga nada en contra de las lesbianas, o que yo sea lesbiana. Para nada. De hecho, nunca he sentido atracción por una mujer. Bueno, quizá una vez, en la universidad, pero fue una cosa de un segundo, y además ella tenía una voz muy grave, y yo estaba confundida...

Creo que nunca le contaré esto a mi mejor amigo... ¿o sí?

Imagen
¿Y si algún día le contara a mi mejor amigo mis fantasías? —¿Para que son esas cuerdas? Yo parpadeé. Porque a veces la vida te mira y te dice: “¿En serio traes eso así, nomás al aire?” Y yo, muy lista, respondí: —Eh… ¿cuerdas? ¿Cuáles cuerdas? —Esas. Las que sobresalen de tu bolso. Tragué saliva. —Ah, sí… esas. Son para atar algo en la casa. Nada importante. Ya sabes. “Ya sabes” es mi muletilla oficial cuando la realidad me está delatando. Pero él continuó presionando, tal vez con ganas de involucrarse. —¿Sí? ¿Qué cosa? Tal vez te pueda ayudar. Soy bueno atando cosas. “Atando cosas.” Mi cerebro que no necesita que lo aticen mucho para empezar a inventar universos enteros, empezó automáticamente a crear escenarios con eso. —Jajaja, qué considerado… pero no. No es necesario. Yo puedo sola—digo, atarme sola… atar… yo ato… eso. —¿Atar “qué”? —Pues… ya me tengo que ir. Bye. OK, esta bien, así no fue exactamente como ocurrió la conversación. Es más, nunca ocurrió. Pero así me pongo cuando si...

Otra vez soñé con damiselas en apuros

Imagen
Mi subconsciente tiene una extraña obsesión Hay gente que sueña que vuela. O que corre por pasillos interminables para llegar al trabajo “justo a tiempo”. O que busca su celular en la bolsa… y encuentra un pastel (o una zanahoria). En fin: sueños normales. Yo también sueño cosas así. A veces. El problema es que mi cerebro no siempre anda en modo “normal”. De cuando en cuando me manda cosas más vívidas. Más reales. De las que te despiertas como si acabaran de apagar una alarma en tu cuerpo: sobresaltada, confundida, y con la sensación de que mi cuerpo ya había decidido algo antes de que yo pudiera decir “¿por qué?” Y no, no me despierto diciendo “¡wow, que aventura!”. Me despierto más bien con un poco de vergüenza. Vergüenza de esa que no es tragedia, pero sí te hace acomodarte la cobija como si el sueño te hubiera pillado haciendo (o pensando) algo indebido. Luego… viene la segunda parte: la risa. Porque mis sueños no vienen con discreción. Mis ideas tienen vida propia. Mi subconscient...

Cómo unos tacones despertaban mi imaginación

Imagen
Nunca fueron solo unos zapatos Si me preguntaran cuál fue la primera prenda que hizo que mi imaginación diera un pequeño salto, no diría un vestido. Ni un liguero. Ni siquiera unas medias. Diría unos tacones. Y sé que suena exagerado, pero para mí los tacones fueron como un interruptor: de pronto me siento más traviesa y, de paso, más valiente. El mundo se vuelve mi escenario y yo camino atrevida, confiada… como si supiera exactamente lo que estoy haciendo. Sé que no, pero ustedes me entienden, ¿cierto? La verdad, yo soy más de comodidad que de glamour en situaciones normales. Es en serio, porque no me van a negar que los tacones son máquinas medievales de tortura. Pero bueno… si es una ocasión especial, entonces sí: los tacones vienen, con lamento incluido… pero luciendo increíble. Ya saben: antes muerta que sencilla… aunque no pueda caminar mucho. Mi primer recuerdo de una de esas ocasiones ...