Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta comunicación en pareja

Fantasías femeninas (según Internet) vs. la realidad (según Gaby)

Imagen
 Yo, mis fantasías y los estereotipos de Internet Voy a decirlo claro: yo no soy la persona indicada para hablar de fantasías femeninas… y menos si estamos hablando de cómo Internet se inventa que todas fantaseamos igual. Porque sí, me encantan mis preferencias (de esas que incluyen cuerdas y mordazas), pero fuera de eso soy bastante aburrida según los estándares de Internet. Y hace unos días lo confirmé: estaba buscando una cosa en Internet (de esas que empiezan con “solo un minuto” y luego te quedas a vivir en el histórico del navegador) y terminé leyendo posts sobre fantasías sexuales femeninas. Luego seguí con otro. Y otro. Y todos decían más o menos lo mismo. La misma idea con diferentes adornos: “esto es lo que todas las mujeres quieren”. Y entonces me pasó lo obvio: no me identifiqué. Lo más parecido, un poquito, era la dominación. Pero ni siquiera ahí encajaba del todo. Fantasear con estar atada y amordazada en un coche o en una habitación de hotel no es lo mismo que fantas...

Relatos de clóset

Imagen
Yo intentando convencerlo de que las ataduras eran “totalmente normales” Supongo que muchos de ustedes habrán leído relatos donde la gente “sale del clóset”. Bueno… ese no fue mi caso, no hubo salida. Hubo entrada. Y con puerta de por medio. Sí: me metieron en el clóset. Literal. Y, aunque suene exagerado, lo más irónico es que yo misma había empezado todo con la misma energía de siempre: la de “yo estoy segura de que esto te va a encantar”. Por esos días yo ya estaba intentando explicarle que lo mío con el bondage no era una ocurrencia pasajera. Yo quería convencerlo de que me gustaban las ataduras. Totalmente normal, totalmente lógico, totalmente… “¿por qué pones esa cara?”. Pero él no me la ponía fácil. ¿Resultado? Que no se me quitó “la locura”. Al contrario: se me fue acumulando hasta que una noche hizo “boom”. Plan romántico con sorpresa: terminó mal (o mejor dicho: terminó distinto) Esa noche había planeado un gran momento. Mi lógica: cuando me pongo lencería, él monta un drama ...

Cómo le conté a mi pareja que me gustaban las cuerdas

Imagen
Confesar un fetiche da mucho más miedo de lo que parece Si alguien me pregunta si tengo algún fetiche, con toda seguridad mi respuesta sería algo muy parecido a esto: “¿Yo? Nooo, claro que no… para nada… en serio… No.” Sonrisa nerviosa y sonrojamiento automático incluidos. Y eso que no mencioné el sudor frío, la taquicardia, el… bueno, todo eso. Pero cuando se trata de contarle tu secreto más íntimo a tu pareja… Ay madre mía. Sí, ya sé lo que están pensando (saben, tengo algo de bruja): que soy una dramática incorregible. Puede que tengas razón pero puedo apostar que quedó claro que, para mi, esa no es una situación muy de mi agrado.   Si llegaste hasta aquí porque estás intentando descubrir cómo contarle a tu pareja uno de esos secretos que hacen que quieras esconderte debajo de la cama... bienvenida. Yo también estuve ahí. Y si solo llegaste porque te dio curiosidad saber cómo terminó s...