Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2017

Cómo un pequeño candado casi arruinó mi noche en el hotel (y lo que aprendí sobre el selfbondage)

Imagen
Solo iba a jugar un ratito antes de cenar El día de trabajo estuvo pesado, muy pesado. Viaje madrugador, presentaciones—una, otra—y luego las reuniones que parecían no tener fin. Y luego estaban las invitaciones a cenar. Infaltables. Normalmente digo que sí, aunque esté cansada, porque no me gusta hacer la descortés con gente que al menos parece amable (aunque luego uno nunca sabe). Pero ese día yo solo quería llegar al hotel. Porque en mi equipaje me estaba esperando algo. Una invitación a jugar: mi “modo noche”, como le digo, y unas cuerdas. Y es que los hoteles tienen una vibra misteriosa que, por alguna razón, siempre conecta con juegos de ataduras (¿Qué?¿Solo a mí me pasa?). Solo iba a jugar un ratito. Solo para desestresarme, claro está… o eso me digo al principio. Y como un lector me pidió que contara algo personal (al parecer no cuento suficiente), pues aquí está la mía. Cuando un candado me pareció una i...