Comienzos

mujer recordando como se inicio con las ataduras y mordazasLas cuerdas me dan placer...y no solo las cuerdas. También las correas me dan el mismo placer. Pudieran ser medias o hasta pañuelos. Hasta aquella famosa cinta adhesiva gris (aunque no sea de mis favoritas). El sentirlos alrededor de mis manos, mis piernas, tobillos, alrededor de mi torso. Sentirlas enrollándose sobre mi como una serpiente, arrastrándose sobre mi piel, inmovilizándome, paralizando todo mi ser, impidiendo cualquier posibilidad de escape.

Recuerdo ya hace muchos años haber visto un capítulo por TV de una serie super viejísima de Batman donde aparecía Batichica (con Yvonne Craig, que envidia de cuerpo tenía esta mujer!!!). En ese capítulo en particular Batichica era vencida por los secuaces de Gatúbela y el Guasón quienes la ataban de pies y manos. (sí, esta bien, olvidémonos por un momento del pésimo trabajo que realizan los secuaces atando a Batichica). Creo que este es el primer recuerdo que guardo relacionado con esta atracción tan particular por las ataduras y que luego guiarían mis fantasías por ese camino. Aquí encontrarás algunas imágenes de Batichica.

Nunca me llegué a disfrazar de Batichica, pero esa experiencia me llevó a buscar mas información relacionada en el lugar donde se atesora toda la información de nuestro planeta: Internet. Ahí conocí a O-Girl y a todas las versiones de Wonder Woman, y por supuesto, conocí a Christina Carter, mi superheroína favorita. Al parecer su superpoder es su capacidad legendaria de terminar siempre atada y amordazada, sometida por sus archivillanos.

Otra cosa que puso Internet en mi camino fue el conocer de la existencia de John Willie y su más adorable personaje: Sweet Gwendoline. Estas historietas atraparon mi atención (...y mis fantasías) desde el principio.

En mi adolescencia, como todas las chicas de mi edad (creo 😁) terminé experimentando con mis amigas, y por supuesto, una de las cosas que experimente fue el atar y ser atada por mi mejor amiga, y no, no pasó nada mas allá de juegos de chicas. Aun éramos muy inocentes en esos días.

Pasó mucho tiempo para que volviera a probar el placer de las cuerdas. De hecho, para mis días en la universidad desarrollé una gran habilidad para atarme a mi misma (cosa que me encanta y sigo practicando por estos días).

Ya en la actualidad la vida me regaló la oportunidad de conseguir a un buen chico con quien compartir mi vida y mis gustos tan particulares...aunque la verdad creo que el afortunado es él, pero bueno, ese es otro tema.

Comentarios

Gabrielle dijo…
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