Aquella vez en el maletero del coche

Mujer vistiendo mini falda negra, medias blancas y tacones altosA que les llamó la atención el título de este post. No me digan que no. Bueno para no dejarlos en ascuas les contaré.

Lo que les voy a contar sucedió hace ya varios años (no les voy a decir cuantos para que no empiecen a sacar cuentas, malvados 😁.)

Como ya escribí en algún post anterior, me encantan las fantasías de damiselas en apuros, más aun si la damisela en cuestión soy yo 😊. Desde hace mucho tiempo fantaseaba con la idea de estar atada y amordazada en el maletero de un coche. Era algo que me atraía mucho. El solo pensar en eso me hacía sentir muy indefensa. Y es lógico, creo, porque como podría escapar de una situación así?

En fin, la cuestión se puso más seria después que me casé y logré convencer a mi esposito de que no estaba tan loquita como el pensaba al pedirle que me sometiera con cuerdas y mordazas. Un día le asome la idea de como sería que me dejase atada en el maletero de nuestro coche. Antes que terminara de hablar ya me estaba mirando con esa cara que me ponía cuando estaba convencido que debería ir buscando cupo en un manicomio. Pero bueno, la verdad que eso nunca me amilanó así que de vez en cuando le recordaba la idea hasta que poco a poco lo fui convenciendo (en realidad a esas alturas de la vida a él también le empezó a gustar el jueguito, vamos a estar claros 😆).

Recuerdo que un buen día cuando trataba de quitármelo de encima porque andaba fastidiándome para tener sexo conmigo él me dijo: "vamos y te dejo atada en el carro como tú quieres". Me dejó sin palabras. "¿Qué pasó? ¿Ahora te vas a echar para atrás?" me dijo en tono burlón. No lo podía creer así que dejé lo que andaba haciendo y fui cambiarme lo más rápido que pude, no se fuera a arrepentir.

Cuando me estaba vistiendo para la ocasión (algo sencillo, solo lingerie, ligueros y medias, jajaja) me di cuenta que solo era un trampa para conseguir lo que él quería pero ya no había vuelta atrás. Lo dijo y lo tenía que cumplir, así que terminé de vestirme y casi que lo llevé a empujones al carro. 

Mientras caminábamos al carro mi cabeza era un hervidero. Mi imaginación no me dejaba caminar, recuerdo que iba temblando de la excitación. No se me olvida que tuve que regresar al apartamento a medio camino del estacionamiento para buscar las cuerdas y una mordaza.

Ya en el estacionamiento del edificio andábamos con cara de sospechosos, mirando para todos lados, y al llegar a nuestro coche él abrió el maletero y yo me metí lo más rápido que pude adentro y comencé a quitarme la ropa para quedar solo con mi ropa íntima, en medias y liguero. Mi esposo tenía una cara entre sorprendido y divertido a la vez. Luego tomé la mordaza y yo misma me amordacé y coloqué mis manos a la espalda para que me atara. Mi esposo dudó por unos segundo pero después de mirar otra vez a los lados comenzó a atarme de pies y manos. Listo con eso tenía, pero luego él tomó otra cuerda y me terminó atando hogtied. No era lo que tenía planeado pero lo hizo muy rápido y cerró el maletero de un portazo.

Listo. Ahora sí que estaba viviendo mi fantasía y para decir la verdad, me comenzó a dar algo de miedo. Empecé a pensar que tal vez mi esposito sí tenía razón y yo estaba bastante más loca de lo que creía.

Escuchaba como subía al coche y lo encendía. ¿Y si nos paraba la policía? ¿Y si el maletero no quedó bien cerrado? ¿O nos accidentamos a mitad de camino? Intenté desatarme pero no pude. Estaba muy nerviosa. Mi corazón iba a mil por segundo. En ese momento nos empezamos a mover.

La verdad nunca se me había ocurrido pensar en algo que ahora me resulta muy pero muy obvio: viajar en el maletero de un coche no es en absoluto cómodo... y menos atada hogtied. Cada vez que el coche giraba yo también me movía de un lado al otro dentro del maletero. Cada vez que el coche pasaba por un bache yo rebotaba dentro. Ahora si que estaba asustada.

Pareció una eternidad hasta que el coche se detuvo y oí como abría y cerraba la puerta del coche. Pensé que se iba a asomar para ver como estaba pero después de un buen rato me di cuenta que no lo iba a hacer. Estaba metida en el maletero de nuestro coche, sola, medio desnuda, atada y amordaza...y muy asustada. De vez en cuando escuchaba pasar a la gente caminado y hablando al lado del coche y yo me quedaba lo mas quieta y callada que podía.

Lo único que podía pensar era en cuanto tiempo se iba a demorar mi esposo en regresar. Por fin escuché la puerta abrirse y mi imaginación se desató nuevamente: ¿Y si alguien le robó las llaves del coche a mi esposo? ¿Y si el coche no enciende? ¿Y si se olvidó que estoy aquí?

El coche empezó a moverse y volví a dar tumbos dentro del maletero nuevamente. Por fin sentí que se detuvo el coche, nuevamente oí abrirse y cerrarse la puerta del coche. Ahí fue cuando me desesperé he intente nuevamente desatarme, cuando de repente oí la voz de otra persona. Casi me da un infarto.

Mi esposo se puso a hablar con un vecino por unos minutos que me pareció a mi toda una vida. Al rato oí otro coche encenderse y arrancar. Un minuto después sentí abrirse el maletero y vi a mi esposo. Créanme que lo había extrañado como nunca. Soltó el hogtied, desató mis manos y entrecerró el maletero. Lo primero que hice fue quitarme la mordaza que me estaba matando (y pensar que yo misma me la había puesto). Luego de descansar unos segundos terminé de desatarme y vestirme como pude.

Medio levante la tapa del maletero, mi esposo me hizo señas para salir y lo hice lo más rápido que pude. Me fui caminando al apartamento temblando de la misma forma en la que había salido.

Llegué metiéndome directo a la ducha. Me puse a pensar en la locura que habíamos hecho. En mis medias rasgadas. En todo lo que pudo haber salido mal...pero que no pasó. En todos los moretones que iban a aparecer en mis brazos y piernas. En la adrenalina y la excitación. En que había cumplido la más loca de mis fantasías.

Esta de más decirles que ni en broma volví a intentar algo parecido, pero ahora que estuve recordando ese loco momento de mi vida, pues estoy feliz de haberlo hecho. Y puede que sí esté algo loquita en realidad, pero disfruté mucho de esa locura. Así soy yo.

Comentarios

Demonwithasoul dijo…
Excelente relato! Espero poder leer mas cono estos.
Gaby dijo…
Gracias. Me alegra saber que te gustó. Eso me anima a seguir escribiendo.
Julia dijo…
Una pregunta que nunca he entendido. Cuando te pones una mordaza, como haces o que tipo de mordaza te pones para no poder quitartela? Siempre me ha resultado excesivamente facil abrir un poco la boca o con la lengua quitarmela. Hay algun truco o algo? Esta genial tu bloc. Un saludo
Gaby dijo…
Hola Julia, gracias por pasar a visitarme. Con respecto a la mordaza lo primero que debes tener en cuenta es tu seguridad. Me parece muy bueno que puedas quitarte la mordaza tu solita cuando lo desees o necesites. Con una mordaza mas restrictiva debes tener mucho más cuidado. De todas formas te cuento que yo acostumbraba usar lo que llaman una cleave gag con un nudo en el medio. Para que no se salga, todo depende del tamaño del nudo y de que tan apretada esté la mordaza. Divierte mucho con las cuerdas y las mordazas (...y con seguridad)!!!
efimero dijo…
Gran experiencia, gracias por compartirla. Ya te olvidaste de nosotros en el foro.
Gaby dijo…
Hola Efimero. Gracias a ti por visitar mi blog. Ciertamente los tengo algo olvidados, mala amiga que soy, jajaja. Pero no te preocupes que pronto volveré a compartir con todos ustedes.
Anónimo dijo…
Pues yo nunca he pensado en alguna experiencia como esta... sin embargo he visto algunos videos. Pero tal como mencionas, creo que ya de por sí existen muchos riesgos por esta práctica, y agregarle un poco más a cosas que no están en "manos de uno" es más difícil y peligroso.
Saludos.
-EI-
Anónimo dijo…
Hola de nuevo!
Otra anécdota emocionante y excitante. Imagínate que algún vecino haya podido presenciar como te metías a la cajuela...
Y creo que no mencionas el horario de la experiencia, pero en mi imaginación sucedió por la tarde, y cuando llegas a bañarte ya era noche.
Gracias por contar la fantasía hecha realidad!
Saludos!
-EI-
Gaby dijo…
En esa época era algo más aventurera, loca y pensaba menos en las consecuencias. Ahora no me atrevería a hacerlo nuevamente.