Inmovilizacion Autoimpuesta

mujer deseando ser atada y amordazada
No sé cual será la historia de las demás personas que comparten el mismo placer por las cuerdas que yo, pero en mi caso los primeros experimentos con ataduras fueron las que yo misma me hacía siendo adolescente. Eso no prosperó mucho ya sea por falta de experiencia, o de tiempo a solas, o una mezcla de las dos anteriores u otras muchas razones que no vienen al caso en este momento. Pero todo esto cambió radicalmente cuando llegué a la universidad.

La universidad donde decidí estudiar quedaba lejos de mi casa, por lo que tuve que mudarme a una residencia donde tenía una habitación para mi sola. Esos días de hormonas alborotadas y tiempo libre le di rienda suelta a mis fantasías, todas ellas mezcladas con las ataduras 😁. Fueron días de experimentación donde lograba quedar completamente inmovilizada. Y una de esas primeras noches de experimentación me enseñó a las malas que siempre debía contar con un plan de escape que incluyera unas buenas tijeras. En esa oportunidad, como ya supondrán, encontré la forma de escapar de mi tormento autoimpuesto, y aunque lo disfruté, no volví a pasar por esa situación de indefensión tan desesperante y deliciosa hasta muchos años después.

Por esos días yo disfruta de atarme solita básicamente porque no me atrevía a compartir esta faceta de mi vida con nadie pero encontré en esto cierto placer difícil de definir que lo hace distinto al hecho de que te ate otra persona. El riesgo se incrementa, las posibilidades de que algo salga mal aumentan, el pasar por alto algún detalle puede hacer que todo termine en algo muy embarazoso para ti, o algo peor, y tal vez todo eso le da un sabor especial a la experiencia. Eso sin contar con la abrumadora sensación de sentirse realmente indefensa, sola, completamente atada y amordazada, sin nadie que pueda ayudarte.

Durante todo este tiempo pude experimentar sobre mi con cuerdas, correas, cinta adhesiva, con candados, inclusive con lo que en inglés se les llama zip-ties (si alguien sabe el nombre real y correcto en español pues me avisan...) y por estos días me precio de ser muy buena en eso de colocarme en situaciones de indefensión extrema, sobre todo con cuerdas.

La preparación es muy importante, sobre todo la parte de seguridad. Debes siempre contar con algún método de escape de emergencia. Si tienes a alguien de confianza, tener alguna forma de avisarle en caso de extrema necesidad. Saber donde colocar las cuerdas y que tanto apretarlas sobre tus manos y piernas para no interrumpir demasiado la circulación sanguínea (hay partes de tí donde ni en broma debes colocarte una cuerda estando sola). Cronometrar de alguna forma el tiempo (no te vayas a quedar dormida así 😊). Hay otras cosas menos serias que también debes tener en cuenta: preparar el ambiente de tu fantasía, la ropa que quieres vestir en ese momento, acuérdate de las pilas!!! (digo, si te gusta usar algún juguete para la ocasión 😈), ver como es que te piensas tomar esas fotos 😋, en fin...

Aun hoy en día disfruto de mis aventuras de ataduras autoimpuestas, en especial alguna veces que quiero emocionar a mi esposito (me he dado cuenta de que es un método infalible para quitarle el stress y el cansancio 😁).








Comentarios

Anónimo dijo…
Jejeje, al principio creo que nos puede pasar a muchos de los que intentamos practicar... yo también tuve algunas experiencias con dificultades. Es bueno ser precavido y tener a la mano opciones para poder salir de estas. Sobre todo y ante todo la seguridad es lo más importante, no hay que arriesgarse de más. Gracias por tu experiencia! Saludos!
-EI-
Gaby dijo…
La seguridad primero 😉