Atrapada en aquella habitación de hotel

Mujer atada y amordazada con cuerdas en una habitacion de hotel
Muchas de mis amigas me han pedido que contara alguna de mis experiencias en este mundo de las cuerdas. Hoy les contaré una de ellas.

Erase una vez...jajaja. No, ahora en serio. Yo tengo la oportunidad de viajar mucho por mi trabajo y siempre aprovecho cada oportunidad para poder disfrutar del placer de las cuerdas. Debo decir que con tantos años de práctica me he vuelto muy buena atándome a mi misma.

Durante uno de estos viajes, al regresar al hotel en la tarde decidí tomarme un tiempo para mimarme un poco. Así que busqué mi lingerie, tacones y cuerdas para empezar a jugar un rato antes de bajar a cenar. Luego de vestirme con un juego de brassier, pantys y liguero de encaje blanco, y unas medias blancas para hacer juego, me puse mis tacones rojos de 12 cm. Yo soy alta (1.68 metros.) y con mis tacones estaba rozando el cielo, jajaja. Luego de admirarme un rato en el espejo (que chica no hace eso??? 😁 ) comencé a atarme, comenzando por mis pies y mis rodillas, luego colocándome una mordaza hecha con medias deportivas. Aquí fue donde empezaron mis problemas.

Se estarán preguntando porqué lo digo. Bueno, yo nunca había usado candados para mis juegos pero en ese momento vi el candado que usaba en mi equipaje y me dije, porque no? Así que, dejándolo en la cama, continué con mi trabajo con las cuerdas. Pensaba atarme hogtied, así que até una cuerda entre mis pies atados y en el extremo que iba a atar a mis manos hice un lazo y seguidamente até mis codos con otra cuerda. En este punto hice algo de lo que luego me arrepentí muchísimo: me arrodillé en la cama y luego lancé la llave del candado detrás de mi espalda para no ver donde caía!!! De solo recordarlo mientras escribo empiezo a temblar jajaja.

Finalmente tomé otra cuerda atada en lazo y la cual doblé varias veces para finalmente introducir mis manos en el medio. Quedó bastante ajustada. Y para completar el trabajo tomé la cuerda que había atado a mis pies para el hogtied y la comencé a enrollar a través de mis manos atadas. Le di varias vueltas hasta que solo quedó el lazo en el extremo donde coloqué el candado y antes de cerrarlo lo aseguré a la misma cuerda para evitar que esta se saliera de mis manos.

Comencé a jalar de mis manos atadas a la espalda para ajustar los nudos al máximo. No pude hacerlo mucho ya que la cuerda quedó muy corta, casi pegadas a mis pies y esto gracias al candado que me ayudó a enrollar la cuerda a mis manos al máximo. Probé todas mis ataduras nuevamente y empecé a sentir aquella sensación deliciosa de estar completamente atrapada e indefensa.

Sí, estaba satisfecha con mi trabajo. Decidí tumbarme en la cama para disfrutar de mi indefensión y fue cuando me di cuenta del buen trabajo que había hecho con el hogtied. Estaba muy apretado!!! Bueno, no me preocupaba ya que solo era cuestión de buscar la llave del candado para luego liberar mis manos. Estuve fantaseando por un buen rato sin advertir que para ese entonces la habitación ya estaba bastante oscura. Al fin decidí que ya era tiempo de soltarme de mis ataduras. Y, pues, ahí comenzaron los problemas. 

Cuando quise bajar de la cama para buscar la llave me di cuenta que el hogtied estaba tan ajustado que no iba a ser fácil hacer eso...mientras tanto la habitación ya estaba completamente a oscuras y comencé a preocuparme. Al fin pude bajarme de la cama arrastrándome lentamente por el borde hasta que caí al piso. El golpe fue suave después de todo. Luego comencé a arrastrarme a donde pensaba que estaba la llave. Alguna vez han tratado de moverse estando atada en un hogtied muy ajustado? no es nada fácil. Y para ese momento la habitación ya estaba en completa oscuridad!!! como iba a hacer para encontrar una pequeña llave así???. Me dirigí como pude a la parte de la habitación donde creía que estaba la llave pero no la podía ver. Mi preocupación se transformó en miedo. No podía encontrar la llave.

Estaba aterrada. Llegó un momento en que comencé desesperadamente a tratar de desatarme de mis ataduras pero fue imposible y, la verdad, ya estaba haciéndome daño. Comencé a intentar gritar a través de mi mordaza para pedir ayuda, lo hice un par de veces, pero dejé de hacerlo porque el temor a que me encontraran así era mayor. Ahí estaba yo, toda sudada por el esfuerzo y el miedo, vestida en una sexy lingerie blanca y bien atada y amordazada, completamente atrapada en mi propio juego, pensando en pasar toda la noche así y esperar a que me encontrara la señora de la limpieza. Que iba a pensar de mi esa señora? Que le diría? Me moriría de la verguenza!!!

Luego de un rato me controlé y pensé que lo mejor era seguir buscando esa llave. Total, peor de lo que ya estaba no podía estar. Con calma comencé nuevamente la búsqueda, lentamente, hasta que, gracias al rayo de luz que entraba por debajo de la puerta de la habitación, logré ver por pura casualidad algo que brillaba tenuemente justo detrás de una de las patas de una mesa, era la llave!!!

Como pude me moví hasta allá y luego de muchísimo esfuerzo logré tomar las llaves. Y ahí encontré otro problema: la cerradura del candado había quedado detrás de mi mano en una posición que no era fácil de alcanzar y mis manos estaban entumecidas por las ataduras. Con todo el esfuerzo que hice por llegar hasta las llaves las cuerdas se habían ajustado cada vez mas fuerte sobe mis muñecas y mis codos atados. Traté varias veces de encontrar la cerradura para colocar la llave pero siempre terminaba resbalando de mis manos. Estaba resultando una tarea imposible.

Quedé tendida en el piso por un tiempo, casi al borde de las lágrimas, tomando aire, pensando que hacer, hasta que me decidí a seguir intentandolo. Me tomó toda mi concentración y paciencia lograrlo pero al final pude abrir ese candado. Luego de soltarme de mis ataduras y quitarme la mordaza me quedé descansando en el piso un buen rato. Yo estaba completamente exhausta, empapada por el sudor, toda adolorida por el esfuerzo, mis medias estaban completamente arruinadas, mi cabello parecía una escoba. Las cuerdas me dejaron marcas en mis brazos y piernas, cosa que fue otro problema por un par de días ya que tuve que andar en jeans y blusas de manga larga para disimular un poco el asunto. Finalmente me di un largo baño para calmarme y relajarme de mi reciente aventura.

Esa noche, luego de pensarlo mucho, concluí que esa fue mi experiencia mas cercana a la realidad de estar completamente indefensa y sin control de la situación y no fue precisamente lo idílica que pensaba que sería. Que hubiese hecho si no hubiese encontrado la llave? o si no hubiese sido capaz de abrir el candado y desatarme? La verdad, en el momento, fue una experiencia terrorífica, aunque también debo confesar que siempre la recuerdo con una sensación mezclada de verguenza y placer.

Al final esa noche verifiqué la hora, estuve casi cinco horas atada. Nunca había estado tanto tiempo atada y amordazada....hasta ese momento, luego vendrían otras aventuras. Pero esa es otra historia. 😉

Comentarios

efimero dijo…
Que experiencia, imaginar que alguien te encontrará asi.
efimero dijo…
Que experiencia, de imaginar qe ualguien te encontrará así...
JB dijo…
¿Te imaginas? Esa fue una experiencia muy intensa, y vista en perspectiva, muy excitante jajaja. Gracias por visitar mi blog.
Anónimo dijo…
Vaya experiencia!!!
Al final todo salió bien y fue muy emocionante!
5 horas!!!
Gracias por compartir la experiencia!
Saludos!
-EI-
JB dijo…
Esa experiencia me hizo pensar mejor lo que yo creía que deseaba. Pero como mencionas en tu comentario, fue muy emocionante 😊
Unknown dijo…
Hola buenas noches!
Me encantan tus historias y tu blog
También soy amante de las cuerdas y las mordazas<3
Saludos!

–CV